Fue ayer que, a cambio de una tirada de tarot, conseguí el dinero necesario para pedir mi primera comisión de portadas. Este es un hito muy importante, pues a pesar de que estudié diseño gráfico y normalmente hago mis propias portadas, ya sea apoyada en GIMP (que ya se me olvidó como usar después de tantos años) o Canva (que tiene diseños geniales pero a veces se quedan cortos), decidí que para el relanzamiento de Kyoki, tenía que pagarle a un profesional para este trabajo. No me malentiendan, si son capaces de crear una portada bonita y quieren ahorrarse dinero, tienen todo el derecho de hacer su propia portada. He visto muchos libros cuyos autores les han hecho su portada y son una belleza, minimalista o con muchos detalles, pero que dejan ver perfectamente de qué va el libro. Yo, he de decir, que perdí el toque después del bloqueo de años que tuve. La importancia de una portada llamativa Hay un dicho que dice que no hay que juzgar un libro por su portada, y aunque es cierto muchas v...